Un coach ejecutivo efectivo entiende comportamientos problemáticos o “puntos ciegos”, a la vez que proporciona una guía y apoyo para iniciar un cambio. El coach ayuda a los ejecutivos a darse cuenta de cómo su pensamiento y su comportamiento pueden producir consecuencias no deseadas. El coach puede entonces ayudar a desarrollar nuevas habilidades, prácticas y enfoques de tal manera que los ejecutivos sean más efectivos. Finalmente, el coach se asegura de que estos nuevos enfoques y comportamientos se interioricen y permanezcan.
Nunca como hoy han sido tan grandes los desafíos a los que se enfrentan los ejecutivos en los papeles que desempeñan. Los retos son enormes: la globalización y la integración de culturas, avances tecnológicos impensados hace pocos años, clientes Y colaboradores cada vez más sofisticados, una economía difícil y la necesidad de encontrar métodos de mejora del desempeño más allá del control de costos y la reducción del tamaño de las empresas.
Como si fuera poco, los desafíos personales que se les presentan son igualmente profundos: presiones poco realistas que ponen a prueba su ética profesional, la ostentación y los ingresos masivos que ponen a prueba sus valores personales y largas horas llenas de presión y de trabajo poniendo a prueba su compromiso con la familia y su propia salud.
|